La poesía. Eugenio Montejo
apoya su voz en el dolor del mundo
y nada pide
ni siquiera palabras.
Llega de lejos y sin hora, nunca avisa;
tiene la llave de la puerta.
Al entrar siempre se detiene a mirarnos.
Después abre su mano y nos entrega
una flor o un guijarro, algo secreto,
pero tan intenso que el corazón palpita
demasiado veloz. Y despertamos.
Poesía.
ResponderEliminarEres libertad del alma,
eco de palabras ahogadas
entre miedos y desesperanzas.
Voz candente que plasmas con letras de fuego
las emociones del corazón.
Viajera eterna del tiempo,
cómplice de amores y desgracias,
compañera de ilusiones.
Eres lluvia que atiza el llanto,
eres viento que secas lágrimas.