Primer ejercicio - Carlos Realpe
Nace y continúa naciendo
no se da el lujo de crecer hacia el sepulcro
no la muerden los relojes, no se oxida.
Atraviesa el mundo en un pestañeo
a su paso flaquean las rodillas
y se insertan leves agujas
en la piel de quien la ve pasar.
no se da el lujo de crecer hacia el sepulcro
no la muerden los relojes, no se oxida.
Atraviesa el mundo en un pestañeo
a su paso flaquean las rodillas
y se insertan leves agujas
en la piel de quien la ve pasar.
Se convierte en deuda
de quien la toma en serio,
deuda del camino al ensueño,
del ir muriendo a gusto,
precoz o paulatinamente.
de quien la toma en serio,
deuda del camino al ensueño,
del ir muriendo a gusto,
precoz o paulatinamente.
Obliga al cuerpo a detenerse,
lo sujeta con parpados que abren
pero nunca han aprendido a cerrar,
a entender que las miradas son infinitas
es entonces cuando se crea el misterio
y somos.
lo sujeta con parpados que abren
pero nunca han aprendido a cerrar,
a entender que las miradas son infinitas
es entonces cuando se crea el misterio
y somos.
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